viernes, octubre 18, 2019
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La posibilidad de que en un futuro cercano puedan entrar mototaxis eléctricas al mercado peruano ha quedado abierta con el emprendimiento de un ingeniero alemán radicado en Ucayali. Él quiere disminuir la contaminación que esos vehículos provocan.

El ingeniero Gerd Seidler ha construido vehículos ecológicos en Bolivia y Brasil.

Gerd Seidler, un ingeniero mecánico alemán que vive hace diez años en el Perú, tiene una permanente preocupación por el medioambiente. Cuando era muy joven y vivía en Brasil construyó un triciclo a batería. Años después, establecido y trabajando en Bolivia, uso autos que funcionaban con electricidad. Ahora que reside en Pucallpa, Ucayali, ha construido el primer prototipo de mototaxi eléctrico del país.

“Soy especialista en energías renovables”, precisa Seidler, que llegó a la amazonía peruana como parte de la cooperación alemana, y después se quedó y fundó la empresa Ecoenergy SAC. Hace unos años, viendo que en Pucallpa las mototaxis constituían un enorme problema de contaminación por gases, empezó a darle forma a su idea. “Se nos prendió el foco –dice él-, porque además en Europa y en China ya está avanzando el concepto de vehículo eléctrico”.

Fue así que terminó de sustentar su proyecto y lo presentó al programa Innóvate, del ministerio de la Producción. Su propuesta fue aceptada, obtuvo financiamiento para su prototipo y así, desde el 2014, empezó a darle forma a su vehículo. Este ha sido diseñado y construído para el mercado del transporte público. Es más grande, espacioso y algo más estilizado que los mototaxis tradicionales. Funciona con baterías, por lo tanto no emite gases de CO2 ni CO, y es silenciosa y confortable para los pasajeros. También para el chofer porque el asiento delantero es como el de un auto. El vehículo tiene dos motores de 4 kilowats cada uno, baterías de plomo que pueden rendir 100 kilómetros antes de descargarse, y desarrolla hasta 60 kilómetros por hora.

El detalle es que los motores están ‘ocultos’ en medio de la llanta delantera y en una de las llantas traseras. Las baterías también van debajo del asiento y no se ven. “Más adelante vamos a mejorar el modelo con motores de 6 u 8 kilowats y baterías de litio. Aunque son más caros, eso daría la potencia y la mayor duración que se necesitan para terrenos difíciles como los de la región Ucayali”, explica Seidler.
Tecnología limpia

Hay otra razón por la que Seidler precisa que su innovación puede ser muy positiva en Pucallpa y toda la amazonía: la salud de los conductores.

“En todo Ucayali hay 50 mil mototaxistas que trabajan con sus vehículos más de doce horas al día. Ellos pueden sufrir problemas respiratorios por la contaminación, problemas de infertilidad, de los riñones, de los oídos. La contaminación sonora en la ciudad la sufrimos todos. Nuestro prototipo eléctrico puede ser una alternativa limpia para todos ellos”, dice.

Si el vehículo se vendiera ahora costaría unos 15 mil soles, un precio inalcanzable para la mayoría de mototaxistas. Pero Seidler y su empresa Ecoenergy han ideado un modelo de negocio para hacer posible el ingreso de este vehículo al mercado: alquilarlo a los mototaxistas. Entregarían el mototaxi con las baterías cargadas por la mañana y los conductores lo devolverían por la tarde o noche. La empresa cargaría las baterías en la madrugada y al día siguiente de nuevo se llevarían la unidad.

Para ello, Ecoenergy tendrá que tener un prototipo definitivo y lograr financiamiento para producirlo de manera industrial. “Los costos del alquiler no serían altos y el conductor ahorraría lo que antes gastaba en gasolina, cambio de repuestos y mantenimiento. Nosotros nos encargaríamos de eso último. Es una oferta social también”, comenta Seidler.

El prototipo presentado el viernes todavía sigue en prueba. Próximamente será entregado a un mototaxista por una semana para que lo someta a distintas pruebas y seguir mejorando la performance del vehículo eléctrico. En un principio, está hecho para recorrer sin problemas las zonas pavimentadas de la ciudad. Esperan probarlo más en zonas fangosas, en trochas, propias de la amazonía. Por lo pronto, el día que lo vimos circular, nos llamó la atención su avance silencioso, tan distinto del ensordecedor zumbido de las mototaxis a gasolina.

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