martes, septiembre 17, 2019
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Casos como Noruega, que registró que el 60% de sus vehículos importados fueron eléctricos, o el del estado de California, que aumentó a 5,6% la participación de los coche eléctricos en su mercado, son cada vez más comunes.

Con menos de 0,1% en ventas de vehículos eléctricos, Puerto Rico asume la última posición entre los territorios estadounidenses, detrás, incluso, del estado de West Virginia, que no incentiva la compra de estos vehículos y cobra un impuesto anual de u$s200 a sus dueños.

Sin embargo, los importadores de vehículos eléctricos, sus conductores y proveedores de servicio aseguran que la escasez de gasolina que imperó luego del huracán María y la llegada de modelos eléctricos más accesibles, en combinación con los incentivos económicos gubernamentales, han movilizado a más boricuas, año tras año, a electrificar su transporte personal.

La Ley 81 del 2014 para promover la adopción de vehículos eléctricos en Puerto Rico, eximiéndoles del pago de arbitrios de importación, le abrió la puerta a los carros eléctricos, pero solo un poco, asegura Michael Bolaños, propietario de OTH Logistics, una empresa con sede en Port St. Lucie, en Florida, que ha importado casi 270 de los vehículos eléctricos, de marcas reconocidas como Tesla, Porsche y Jaguar, que transitan en la isla desde 2015.

«Nosotros llevamos importando vehículos eléctricos, más o menos, desde hace cinco años. En ese entonces, si importamos diez carros fue mucho, pero poco a poco hemos ido llevando más carros eléctricos a Puerto Rico», acotó Bolaños, quien ya ha importado 88 vehículos eléctricos en lo que va del año y ha visto ese número crecer consistentemente desde que empezó en el negocio.

De hecho, se han importado cerca de 1.434 de estos vehículos a la isla hasta finales del año fiscal 2018, con un valor total de casi u$s13,9 millones, representando menos del 0.1% de los carros que transitan por las carreteras del país, según las estadísticas más recientes del Departamento de Comercio Federal.

Casi todos estos vehículos, añadió el experto en logística de transporte, han sido para clientes personales que usualmente pagan en efectivo desde u$s40.000 por el Tesla Model 3, el sedán de lujo más económico de la marca americana liderada por el multimillonario sudafricano Elon Musk. No obstante, hay quien ha estado dispuesto a pagar hasta u$s120.000 por el Tesla Model X, un «crossover» que alcanza las 60 millas por hora (mph) en 3,5 segundos.

Y es que Tesla, la compañía manufacturera de vehículos eléctricos y de infraestructura de energía verde con sede en el estado de California, acapara, al menos, el 25% del mercado puramente eléctrico en Puerto Rico gracias a la popularidad que precede a su marca. Esto, a pesar de carecer de centros de ventas o servicio en la isla.

Desde que Musk se unió al equipo Tesla con una inversión de u$s7,5 millones y se propuso construir el carro eléctrico para las masas en 2004 con una decena de empleados, la compañía ha crecido su plantilla a 45.000 y el valor de sus acciones por un factor de 10, principalmente gracias al éxito de sus cuatro modelos eléctricos que, aunque aún están fuera del alcance de la clase media puertorriqueña, han sido un éxito a nivel mundial.

Fieles a la tecnología

En 2014, cuando Tesla anunció el lanzamiento de su «crossover» Model X, Javier Rodríguez, un corredor de bienes raíces, fue uno de los primeros puertorriqueños en reservar el suyo. Rodríguez no fue parte del grupo selecto de consumidores que tuvo acceso a prototipos de este modelo, pero ni eso ni la espera de dos años frenó su intención de conducir su vehículo eléctrico en Puerto Rico.

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